La historia detrás del parque de María Luisa

La historia comienza en el año 1848 cuando el Duque de Montpensier Antonio de Orleans y su esposa, María Luisa Fernanda de Borbón establecen su hogar en la ciudad de Sevillac, adquiriendo el palacio de San Telmo dos años tarde. Además del Templo de San Telmo adquirieron dos fincas más para ser utilizadas como jardines aledaños al palacio, estos eran la finca de Isabela y la finca de San Diego.

parque de María Luisa

Estos terrenos encajaban perfectamente con un recinto acotado entre el antiguo camino de dos hermanas, al norte se podían apreciar los Jardines de Cristina y al sur se avistaban los huertos de Mariana. Al frente también se podía preciar el Prado de San Sebastián y los paseos del rio de las Delicias.

María Luisa, quien siempre pregonaba su amor a la ciudad de Sevilla, donó a la misma una gran parte de los jardines de su palacio en el año 1893. Este terreno se mantuvo intacto y sin ninguna modificación  hasta la Exposición Iberoamericana del año 1929,  en la cual se le añadieron una gran parte de los terrenos del Prado de San Sebastián, naranjos del palacio de San Telmo y el Huerto de Mariana, donde actualmente se encuentra la plaza América.

El ingeniero y Paisajista Jean-Claude Nicolas Forestier, fue el encargado de las obras de jardinería que se llevaron a cabo durante la Exposición Iberoamericana. Dichos jardines tenían algunas estructuras decorativas desde su inicio, pero el arquitecto francés los transformó en un remozado parque público con más espacios monumentales y de esparcimiento. Forestier también realizó un proyecto de ampliación del parque en los terrenos que colindan con la Plaza de España.

Las obras más importantes se dieron de 1912 a 1922, y desde el 18 de abril de 1914 los sevillanos pudieron acceder al parque, coincidiendo con las ferias sevillanas de ese año.